Tuesday, April 12, 2011
Estomago del ojo.
Siento una vil resaca en mi pecho que cuando mi pecho no aguanta tiene como mecanismo de defensa elevarlo a la garganta donde queda suspendido por unos segundos porque no lo traga. No es tan fácil alimentar al ojo. El ojo no tiene estómago, no sabe cuando parar. Ve algo que le gusta y sigue consumiendo imágenes que lleva a la mente donde lo guarda en un cajón de memoria que colecciona maravillosos recuerdos de lo bello, lo trágico, lo increíble y en fin, lo memorable. Rezo porque un tiburón no se le encuentre el mismo apetito que un ojo. Porque gracias a mi ojo, su visión capturó la imagen que anda apresada en mi mente, (o yo ando apresada en ella) en mis brazos, en mis piernas (que tiemblan y hacen temblar al suelo a mis pies). Mi pecho y el corazón aceleran de tener la imagen chocando incontrolablemente dentro de mi cabeza, solo pueden imaginar, lectores, como he de reaccionar al tener la imagen en mi camino. Al verla pasar ligeramente. Como solo le toma unos pocos segundos para recorrer mi vista, y como le toma tanto a toda mi voluntad expulsarla, (no por preferencia personal, sino que por mi sanidad mental y corporal). Es inaceptable esta presencia como viaja por mi cuerpo ya llamándole "suyo" y manteniendolo preso de una cruel y dulce manera. El modo que bailas como acostumbras (por tu naturaleza) por todos mis sentidos. Por mi linea de visión (bailas), por mis oídos agudos (brincas), por mi nariz y todo lo que huelo, (respiro tu aire exhausto del ejercicio puro), por mi gusto, (saboreo sutilmente la manera en que giras majestuosamente. Finalmente, llegas a mis manos, territorio santo del tacto (lo de santo lo adquiere cuando está hablada imagen en sus entrañas), te agarro, te aprieto, te sostengo como si he viajado por el futuro y el porvenir deja de ser incierto y me divulga que te irás ya. Mis manos aprietan tu perfecta cintura que hace solo segundos giraba y sudaba y yo solo agradecía de que un cuerpo humano pudiera ejecutar tan perfectos movimientos. Te suelto, porque ya es tiempo y con eso comprendo. Nada ha cambiado. Sigo sintiéndote completamente y no vagamente, por que has llegado a mi imaginación donde vuelves a danzar libremente sin ninguno de los amarres sociales que te desgastan y te desmoralizan. Y eres libre porque tienes que serlo, tu libertad es tu esencia. Por eso yo soy libre. Por eso te pienso. Por eso en ti creo. Por eso mi ojo te atraganta. Por eso mi garganta de da la bienvenida. Por eso mi pecho te rinde tributos. Por eso mi alma te tiene un altar que se llena de gracia cuando entras. Fuiste capturada por mis ojos, pero en un acto de breve rebelión, (sin ninguna oposición) viraste mi cuerpo ante mi contra y me convertí en siervo. Esclavo de tu cintura y de tus giros.
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